El projecto CAVEheAT

Imagina que vives en la parte más profunda de una cueva, totalmente aislada, que ha permanecido en las mismas condiciones durante millones de años. Imagina que la temperatura de la cueva va aumentando, pero no tienes posibilidad de buscar refugio ni escapar a otro lugar. Aunque parezca el guión de uno de esos juegos de “escape room” tan de moda últimamente, la situación que describimos es la realidad de las peculiares especies que habitan el medio subterráneo profundo. Estas especies no pueden ajustar las condiciones ambientales que experimentan mediante respuestas de comportamiento, no tienen a su disposición microrefugios en un ambiente tan homogéneo, y generalmente su capacidad de dispersión es muy limitada. Por lo tanto, tienen que hacer frente al cambio climático in situ. Pero, ¿en qué medida estarán preparadas para este reto?

Las particularidades del medio subterráneo lo convierten en un modelo de estudio ideal para predecir las respuestas de las especies al cambio climático minimizando las incertidumbres típicamente asociadas a dichas predicciones. Por un lado, se trata de uno de los pocos ecosistemas cuyas condiciones ambientales son casi tan homogéneas como las que se recrean en los laboratorios, y estables tanto espacial como temporalmente. Por tanto, las posibilidades de ajustes comportamentales de las especies son mínimas. Además, la mayoría de las especies subterráneas tienen un rango de distribución restringido y bien definido, dada su escasa mobilidad. Así, la mayoría de las limitaciones de los modelos predictivos de cambio climático son inexistentes en estos medios.

El proyecto CAVEheAT se centra en estos ecosistemas para testar varias hipótesis basadas en los sorprendentes resultados obtenidos en estudios previos [1 y 2], en los que se encontró que distintas especies de escarabajos troglobiontes (cavernícolas) que viven en cuevas con condiciones climáticas muy distintas tienen rangos de tolerancia térmica idénticos. Esto sugiere que estas especies han perdido la capacidad de ajuste térmico, ya que los mecanismos fisiológicos asociados a la tolerancia térmica pueden resultar demasiado costosos a nivel energético en un ambiente estable pero con recursos muy limitados. Sin embargo, se desconoce si esto es un patrón general en el resto de las especies cavernícolas, y más importante aun, en qué medida puede condicionar los efectos del cambio climático sobre la biodiversidad subterránea.  

Estas son las cuestiones que se abordan en este proyecto, en el que se estudia el nicho térmico (rango de tolerancia térmica y capacidad de aclimatación) de diferentes linajes de escarabajos con diferentes grados de especialización en los medios subterráneos y de distintas áreas geográficas (Pirineos, costa catalana y Cordillera Cantrábrica).